Autor: Leslie Alejandra Azurdia Mérida
Edición: Diego Andrés Hernández Rafael
Proyección social como parte de la responsabilidad social institucional
La proyección social institucional refleja el compromiso que tienen las instituciones educativas con el desarrollo de la sociedad, desde la formación de profesionales éticos y justos, así como con acciones que contribuyan al desarrollo de las comunidades. Debido a esto, la proyección social se convierte en el puente entre el conocimiento académico con las necesidades actuales de la comunidad.

Los proyectos sociales permiten que los futuros profesionales desarrollen un pensamiento estratégico y participen activamente en las problemáticas sociales reales que se encuentran en el entorno, mediante iniciativas que permitan fomentar y desarrollar beneficios colectivos. Las proyecciones sociales se ven a través de servicios comunitarios y sociales, programas de intervesión, las cuales permiten responder a las demandas sociales.
Con esto se busca fomentar la creación de una cultura con valores, así como el compromiso con la equidad, solidaridad e inclusión, con la finalidad de reducir esa desigualdad que existe. Los futuros profesionales desarrollan un compromiso ciudadano, dejando por un lado a un propósito individual y enfocándolo en un bien común. Existen diversas iniciativas, tales como el cuidado del medio ambiente o emprendimientos sociales, que aporta soluciones a largo plazo.
También es importante que las instituciones deben contar con una planificación estratégica que cuente con objetivos y aspectos que permitan evaluar el impacto de los proyectos realizados o por realizar, para que se tenga algo sostenible y tangible, con resultados reales.

Participación comunitaria
La participación comunitaria es de suma importancia en los proyectos sociales de proyección social, ya que hay un involucramiento directo con áreas vulnerables, permite que se vean las necesidades reales para una planeación e identificación de proyectos más adecuados. La participación comunitaria no solo nos ayuda a comprender la vida desde una perspecitva más humana, también se obtiene conocimiento y experiencias valiosas por parte de las comunidades.
Cuando por parte de instituciones educativas permiten que haya un relacionamiento entre la comunidad y los estudiantes, se da un intercambio de valores, se crean espacios de diálogo y colaboración. Esto también genera un sentido de pertenencia y que en oportunidades próximas las personas vuelvan a desarrollar proyectos de este tipo, que no solo quede en un acto requerido por la institución educacional.

Esto no solo genera consiencia, permite fomentar y desarrollar habilidades de organización, planteamiento de problemas, comunicación, liderazgo, gestión de proyectos, entre otras competencias, funcionales para desempeñarse como futuros profesionales. Fortalece el aprendizaje desde la ejecución y brinda compromiso por parte de estos. Esto conlleva de una planeación de mecanismos de inclusión que permitan la representación de los grupos sociales.
En conclusión, participar en actividades de servicio comunitario fortalece la proyección social, promueve el empoderamiento y responsabilidad social, permite espacios de participación activa en donde se compartan conocimientos para el beneficio de ambas partes, como tal la comunidad y el estudiante.

Autor: Leslie Alejandra Azurdia Mérida
Referencias:
Organización de las Naciones Unidas. (2015). Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Naciones Unidas.
UNESCO. (2021). Reimaginar juntos nuestros futuros: Un nuevo contrato social para la educación. UNESCO Publishing.

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